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“VIEJA LLAVE” DE AMADO NERVO



El bardo de origen tepicense, Amado Nervo, está considerado como uno de los más grandes poetas mexicanos de todas las épocas. Su pluma fue una de las más prolíficas en el México de principios del siglo XX. En su producción, que comprende desde 1895 hasta 1919 - año de su muerte-, abarcó diversos géneros literarios como la novela corta, el cuento, la obra teatral y el ensayo. Llegó a dominar ampliamente tanto la prosa como el verso. Aunque su bien reconocido prestigio como poeta lírico a menudo hace olvidar la excelencia de su prosa. En la obra lírica de Nervo aparecen no menos de catorce libros de Poesía, casi todos escritos en verso cuya publicación comenzó en 1898 con Misticas y Perlas Negras, a los que siguieron El Éxodo y las Flores del Camino, Los Jardines Interiores, En Voz Baja, Serenidad, Elevación, Plenitud, La Amada Inmóvil y El Estanque de los Lotos. El Arquero Divino fue el último de sus libros, publicado en 1922.

La obra En Voz Baja, apareció en 1909, justamente a la mitad de su producción. Es un libro escrito en tono menor donde no aparecen las sonoridades y el conceptuosismo característicos de las primeras obras. Aquí aparecen dos poemas que han llamado la atención tanto de conocedores como de profanos. El primero de ellos “¡Muerta!” es una hermosísima elegía dedicada a la Sra. Juana Ordaz de Nervo, madre del poeta. En el otro extremo, aparece “Vieja Llave”, una de las composiciones mejor logradas de Amado Nervo. En este ensayo busco descifrar el enigmático mensaje que se oculta tras los versos que aparentemente describen a un vulgar objeto de metal.

“Vieja Llave” es un sobrio poema de gran profundidad filosófica, que consta de 72 versos octasílabos de rima y cadencia perfectas. Posee una musicalidad extraordinaria puesto que está basado en un motivo único, siempre agradable, que se repite constantemente durante el discurso poético. Además, la flexibilidad de cada verso produce gran riqueza rítmica en una amplia gama de sonoridades. Así, el lector dispone de libertad para expander o contraer la frase dentro de la amplitud de cada período, dándole un sentido pleno a la interpretación. En conjunto, la composición posee unidad de ritmo, de proporción y de estilo, con tal fuerza que da la impresión de ser un poema de una sola pieza. Sin embargo, en su estructura pueden distinguirse claramente cuatro secciones.


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